Colonias 2012: La vuelta al mundo en seis días

publicado a la‎(s)‎ 24 oct. 2012 6:35 por Auxilia Madrid   [ actualizado el 24 oct. 2012 6:36 ]

Enviado por: Laura Segovia  

“Necesitamos voluntarios”, esta frase resonaba en mi cabeza desde que oí hablar de AUXILIA por primera vez, una afirmación que sin poder remediarlo me evocaba otro pensamiento mucho más destructivo “entiendo que necesitan voluntarios, lo cual no implica directamente que me necesiten a mí”. Debido a la sociedad en la que vivimos sabemos lo que es ser estudiante, lo que implica ser trabajador, sabemos lo que es ser hijo, novia, hermano…… pero ¿qué significa ser “voluntario”? En un primer momento asusta, todos asociamos la palabra “voluntario” con un acto que nace de la espontaneidad y nunca de la obligación o de la fuerza, por eso el voluntariado es algo que sale directamente del alma de cada persona, lo hacemos por capricho y por dedicación al prójimo. Tras reflexionar mucho conseguí apartar los sentimientos contradictorios que me generaba el integrarme en un grupo ampliamente formado; finalmente me decidí a probar suerte en una salida llamada Pre-colonias: tenía por delante todo un fin de semana para conocer a la mayoría de los voluntarios y de los usuarios que conformaban la delegación de AUXILIA Madrid, y así decidir si verdaderamente éste era el lugar que llevaba buscando tanto tiempo. 
Mi crónica comienza un fin de semana cualquiera del mes de Mayo, durante el que se debía llevar a cabo una difícil tarea, elegir la temática que definiría las Colonias del 2012. En un primer momento todo eran nervios, “no conozco a nadie”, “hay sillas de ruedas por todas partes, a todo esto ¿cómo se maneja una silla de ruedas?”….y de repente una mano en tu espalda, un usuario se acerca y empieza a acribillarte a preguntas. En ese preciso momento el voluntario que llevas dentro emerge, y todo empieza a fluir. Después de llegar al albergue en el que pasaríamos el fin de semana y tras las pertinentes presentaciones, se debía librar una dura batalla para finalmente decidir que centraríamos toda nuestra atención en “La Vuelta al Mundo en 6 días”.

Desde ese primer minuto nos pusimos a preparar las actividades que se llevarían a cabo durante esos 6 días que pasaríamos juntos. Casi sin darnos cuenta fue pasando el tiempo, y el día en que todo comenzaría había llegado: madrugón, mochila y peluche a la espalda: era la hora de empezar la aventura.

Cuando llegamos al albergue lo primero fue colocar todo el material en su sitio e instalarnos en las habitaciones. Todos comprobamos con satisfacción lo accesible que era el lugar y alabamos el buen hacer de aquellos voluntarios que se habían encargado semanas antes de inspeccionar el sitio para comprobar que el alojamiento fuera del agrado de todos. Cada uno de los voluntarios recibimos una carpeta que contenía los cuadrantes de las comidas, toda la información sobre la zona en la que nos encontrábamos, horarios y una lista completa con los nombres de todas las personas que acudimos a las colonias, especificando con detalle las condiciones especiales de cada usuario.


Los días pasaban y empezamos a acumular en la memoria un sinfín de anécdotas, los disfraces cada vez más revueltos, nuestra ropa cada vez más sucia y las habitaciones cada vez más desordenadas, pero mucho más felices a medida que iba pasando el tiempo; nos estábamos conociendo los unos a los otros y fomentando la integración. Entre estos acontecimientos cabe destacar el momento diario en el que se leía el “buzón de sugerencias”, desde el que tanto voluntarios como usuarios expresábamos públicamente todo aquello que sentíamos. También me gustaría remarcar de manera especial el trabajo de todos los voluntarios en la preparación de las actividades y el esmero de todos los usuarios por participar activamente en ellas.

Las fuerzas también empezaban a flaquear, pero antes de que nos diéramos cuentas llegó el fin de semana y aquellos voluntarios que por motivos laborales no pudieron venir a las colonias el resto de la semana por fin llegaron el viernes, gracias por invadirnos con esa frescura que trajisteis desde Madrid.

Además de los voluntarios (entre los que se encontraban la trabajadora social y la enfermera) y de los usuarios que asistimos a las colonias, tuvimos una nueva e inesperada incorporación al grupo, un gatito decidió ser uno más en actividades, por lo que una voluntaria concluyó darle una vida mejor y acogerle en su casa en Madrid.

A través de las dinámicas de estas colonias hemos viajado por lugares tan dispares como China con su famoso humor amarillo, o Hawái con sus cócteles; Reino Unido con el teatro de Shakespeare y Grecia con sus venerados dioses. Todos hemos disfrutado juntos siendo los “muchachos compañeros de Daikiri” y bailando la Danza Kuduro hasta altas horas de la madrugada; sufriendo cada vez que sonaba el despertador temprano aunque sin intención de desperdiciar más minutos de los meramente necesarios durmiendo. También hemos tenido oportunidad de disfrutar de dos días de baño; en la presa de Aldeadávila y en la piscina municipal del pueblo.

El último día de las colonias celebramos una fiesta de despedida, nuestro viaje terminó en la Feria de Abril de Sevilla, con sus casetas y sus trajes de faralaes caseros; todos nos pusimos nuestras mejores galas y compartimos una barbacoa al aire libre, una cena que sabía a adiós. Después de haber estado una semana dedicada en cuerpo y alma a conocer a personas con discapacidad física ya no concibo mi vida fuera de AUXILIA, ahora tengo claro que el grupo me necesitaba a mí como voluntaria y yo a ellos para realizar mi voluntariado; todas las dudas que me embriagaban al principio se han convertido en humo porque gracias a “la vuelta al mundo en 6 días” en estas colonias hemos conseguido darle la vuelta al mundo en el que vivimos, y de paso, tocarle el culo.

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