El diario de colonias de Fernando

publicado a la‎(s)‎ 3 sept. 2010 10:26 por AUXILIA Madrid

Fernando, miembro mítico de Auxilia por todos conocido, ha ido elaborando un diario durante las colonias de verano que tuvieron lugar el pasado mes de julio en Vilanova de Sau (Barcelona). Soraya Lotero, buena amiga y voluntaria, nos transcribe en este espacio las emociones, vivencias y pensamientos que Fernando experimentó en ellas.

"Llegamos a Can Mateu sobre las 8 de la tarde. Aunque el viaje fue muy largo y pesado, en el autocar no se paró de cantar y jugar, no importaban las pocas horas de sueño que algunos llevábamos de la noche anterior; las risas y las bromas estaban
aseguradas. 

Las fotos inesperadas mientras comías o dormías fueron la diversión de algunos voluntarios en el autocar. ¡Que se lo pregunten a alguna que otra voluntaria que se quedó dormida con la boca abierta! Todos queríamos llegar lo antes posible, pero todos intentábamos hacer más ameno el viaje a los demás. 

Tras descargar maletas, cajas, mochilas y sacos de dormir, inspeccionamos el sitio, que realmente era muy bonito: la casa, el campo, las vistas, los vecinos… Todo era perfecto, pero llegó la hora de la cena. Entramos ordenados y nos fuimos sentando cada uno en su sitio, esperando la ansiada cena, ¡qué hambre!, pero la comida no fue lo que esperábamos… ¡ENSALADA! nuestra amiga en las comidas durante estas colonias. Al menos nos hemos quedado con un buen tipito. 

Después de la suculenta cena vinieron los juegos de presentación a cargo de los nuevos voluntarios, que venían llenos de fuerza y energía, con ideas frescas y ganas de trabajar. Las colonias en Vic acababan de empezar, como siempre llenas de risas y con muchas ganas de diversión. 

Los despertadores sonaron a las 8 en punto de la mañana, y todo el mundo se preparó para un primer día lleno de juegos, piscina, talleres... Todo estaba listo para una jornada repleta de movimiento y de mucha, mucha diversión. Pero llegó la noche, oscura y tenebrosa, pues era la noche del terror ¡UUUUUHHH! Dio mucho miedo: sonido siniestro, disfraces, órganos de plastilina… Todo estaba terroríficamente bien preparado, tanto que algunos usuarios creyeron realmente que estaban en la noche del terror, aunque a otros más que miedo aquello les daba mucha risa. Todo el mundo dio un horripilante sobresaliente a la noche. ¡Enhorabuena! 

La semana fue trascurriendo tranquila: paseo hasta el pueblo, en el cual el agua no podía sobrar, ¡vaya calor!, pero que al final valió la pena; el pringue, donde se mancharon hasta los que organizaron la actividad; la piscina, que aunque no pudimos disfrutarla tanto como hubiéramos querido, algún voluntario y sobre todo los usuarios no se dejaron intimidar por el tiempo y se dieron sus buenos baños, jugando con el balón y haciendo un par de largos y alguna que otra aguadilla inesperada. Durante los talleres se podía respirar el compañerismo en el grupo. Los usuarios fueron los primeros en agradecer el clima y eso se notaba en el entusiasmo y las ganas que ponían en estos talleres, como el de camisetas, donde nadie se quedó de brazos cruzados y todos trabajaron un montón. 

Y así llegó el viernes y con él la marcha de dos voluntarios que nos dejaron por la tarde. Pero antes, el concurso de cómic, que resultó de lo más interesante, donde la originalidad y el trabajo en grupo fueron las claves para ganar los fabulosos premios que se ofrecían… ¡¡¡¡CHUCHES!!!!! 

Después de una amarga despedida, y para llevar mejor la marcha, los juveniles, nuestro grupo más joven, nos organizaron un karaoke con baile. Aunque no fueran sus primeras colonias, sí eran las primeras que disfrutaban con sus compañeros adultos, y a decir verdad se lo pasaron muy bien, nunca dejaron de sonreír y eran los primeros en hacer bromas. Vamos, ¡que son unos cachondos! El resto de grupos hemos disfrutado mucho con ellos. 

Pero los juegos, las risas y las bromas estaban tocando a su fin. Llegó el sábado y tocaba recoger y hacer evaluación, así que nos fuimos a la piscina. Allí, entre chapuzón y chapuzón, pasamos la mañana, evaluando el campamento y los objetivos de los usuarios. Ya por la tarde, tocaba recoger maletas, materiales, mochilas y, cómo no, prepararse para la fiesta de despedida. Todas las habitaciones se pusieron en marcha para que todo estuviera preparado. Una gran fiesta nos esperaba y debíamos ir bien arreglados y de ETIQUETA. 

En la casa todo el mundo estaba nervioso: los chicos, colocándose las pajaritas, los chalecos, las camisas, y cómo no, con sus litros y litros de colonia; las chicas, de habitación en habitación buscando ese toque final, rimel, pintalabios, colonia, tacones, vestido… Las parejas, a cual más dicharachera, fueron pasando por el salón. Allí pasamos la noche entre patatas, gusanitos, choricito, saladitos y muchos refrescos sin que faltaran la música y el concurso de baile. 

Y dieron las diez, y las once, la doce y la una… Y todo el mundo a recoger y a dormir, que aún nos quedaba un viajecito de 10 horas por delante y había que estar bien descansados. 

El viaje de vuelta fue largo pero para nada pesado, todos queríamos quedarnos más tiempo. En Madrid los padres esperaban con ansia nuestra llegada guardando millones de besos y abrazos. Algunos voluntarios que por trabajo no habían podido compartir las colonias con nosotros vinieron a recibirnos con una sonrisa. 

Me despido deseando que el próximo curso venga cargado de nuevas ideas, muchas fuerzas y ganas de divertirnos. Sólo me queda dar las gracias a todos los voluntarios y a los usuarios por hacer posible todo esto, que no es sino una gran familia. GRACIAS."

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