Mi primer CBA

publicado a la‎(s)‎ 30 oct. 2012 7:02 por Auxilia Madrid   [ actualizado el 1 nov. 2012 12:44 ]

Enviado por: Jorge Jarabo 

Según nos vamos haciendo mayores, vamos afrontando muchas “primeras” cosas, mi primer día de clase, mi primer amor, mi primer beso, mi primer trabajo…, pero nunca nos acabamos de acostumbrar a ser primerizos. Siempre existe ese punto de nerviosismo, ilusión y miedo a lo nuevo. Nos preguntamos, “¿cómo será?, ¿cumplirá mis expectativas?”,…. Así afrontamos los nuevos “auxilianos” (nuestro argot cariñoso…) esta primera experiencia.

Pero…¡¡Llegó el momento!! Tras mucha espera y muchos consejos de los veteranos, que te hablan abiertamente del curso, de los detalles que debes guardar en esa cajita “voluntaria” como oro en paño, afrontamos ese “PRIMER CBA”.

Tarde, después de comer, llegamos al albergue. Lo primero que piensas, “qué raro estar con mis colegas de voluntariado sin mis chic@s”, y es que finalmente, ellos son el corazón que hace latir este curso y hace que nos movamos, abramos la mente por y para ellos, para romper esos obstáculos que nunca han existido, porque ya lo dijo Henry Ford, “Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de tu meta”.

Gente nueva, gente vieja, porque he de reconocer que muchos de los nuevos partíamos con la ventaja de haber tenido la oportunidad de conocernos en Colonias, aunque imagino que ya lo sabrás, ya que nuestra “auxiliana” Laura os lo contó a la perfección en el anterior ejemplar de AVANCE nº 17…., pero no nos desviemos y volvamos al albergue. Tras una rápida colocación de enseres y elección aleatoria de camas (lo cual fue un error…demasiado ronquido junto), nos disponemos a colocarnos como “fichas en un juego de rol” en el salón de actos. ¡¡No podía ser mejor, el nivel del curso merecía un salón así!!

MUCHAS PRESENTACIONES. Tras una breve demora debida a unos fallos técnicos con las nuevas tecnologías, Sofía nos transmite su experiencia contándonos aquellos aspectos importantes de nuestra asociación, y es que es bueno saber “¿qué somos y de dónde venimos?” para saber ¡¡Qué hacemos y cómo lo hacemos!! Y así nos lo transmite a la perfección, logrando entender lo difícil que puede llegar a ser y más, en los tiempos que corren. Conseguimos valorar todos aquellos esfuerzos que no solo hacen los voluntarios, sino todos los componentes internos y externos de nuestra asociación, ya que para escalar una montaña nadie deja al compañero subir solo, subes con él.

Ya conocemos los orígenes pero nos faltaba conocer el presente. Nos faltaba conocer la gente que motiva nuestro compromiso y así, en una gran explicación, Iván nos muestra su investigación en las enfermedades y nos enseña el entorno y las dificultades que tienen nuestros “chic@s”…como he dicho, hay que saber “¿qué es?" para saber "¿Qué hacer?”.

Continúas aprendiendo, queremos ser esponjas, absorber información. Muchas son las palabras que nos transmiten profesionalmente Sara y Soraya en sus charlas pero podemos destacar y resumir en “integración, creación, compromiso, ayuda, valoración, felicidad, ánimo”…Si las analizamos, ninguna es negativa, todas las diríamos con una sonrisa en la boca. Así acabamos el día, uniéndose el grupo, compartiendo sonrisas, experiencias, amistad, etc. Sin querer, surge de esa “informalidad” que da un mantel y una mesa, una “coloquial” charla que sugiere nuevos puntos de vista, y es que no hay nada como sentirse cómodo en un grupo para poder dar lo mejor de uno mismo.

DOMINGO Y FINAL. Como en las grandes celebraciones, lo bueno se hace esperar. Ya sabíamos el pasado y el presente pero ¿y el futuro?, ¿qué nos vamos a encontrar?, ¿haremos bien lo aprendido? Faltaba saber más y ahí llegó Yolanda, una terapeuta ocupacional de profesión que, sinceramente, nos pilló con alguna legaña en el ojo que otra, aunque rápidamente nos despertó la mente con esas situaciones cotidianas que tanto viejos como nuevos “auxilianos”, nos encontramos o encontraremos día a día. Nos habla y nos enseña los recursos y las técnicas necesarias para mejorar la movilidad de nuestros chic@s y la nuestra, que también es importante. Nunca dejaremos de aprender ya que son situaciones reales que todos debemos o hemos vivido alguna vez. Sinceramente, y creo que hablo en nombre de todos mis colegas, una charla-práctica que mínimo, una vez en la vida todos los voluntarios deberíamos tener.

Llegó el final, habíamos superado otra “primera vez”. La incertidumbre se transformó en sonrisa y los miedos en alegría. Gracias a la empatía que se supo transmitir durante todo el curso aprendimos más e incluso, los veteranos buscaban ese momento que habían tenido en un pasado para mejorarlo en un futuro, porque ya lo dicen las madres, mujeres sabias: “aprender es como remar contra corriente: en cuanto se deja, se retrocede”.

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